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5 de marzo de 2019

Testimonios desde las escuelas, las calles y las plazas del Chaco

En una provincia movilizada

La movilización docente en el Chaco viene creciendo, con marchas y asambleas en todos los pueblos. El centro del reclamo es el salario, pero se concentran todos los puntos de una educación en crisis, cuyas consecuencias recaen fundamentalmente sobre los docentes.

Sobre la situación salarial desesperante (un docente que recién se inicia ronda los 13.000 pesos), las declaraciones son contundentes:“Yo creo que ya saqué préstamos por todos lados y me saqué una moto en cuotas para ir a trabajar y no puedo pagar la cuota y quedé sin trabajo. Hasta que me vuelvan a cargar mi alta tendré deuda externa”. Otra compañera sostiene: “estoy cada vez más 'encuentada', sólo para comer, porque para lo otro no llego”. Una tercera sostiene: “tuve que mudarme con mi mamá de nuevo, con mi hija chiquita y mi hermano, porque no llegaba con el alquiler”.

Los suplentes en la provincia cobran las vacaciones con dos o tres meses de atraso, por lo tanto en el mes de febrero y marzo la situación se agrava para todos esos colegas.

El salario docente viene en retroceso desde hace años. Un maestro de 10 años de antigüedad, que cobra 19.000 pesos actualmente, en 2008 hubiera cobrado, a valores actuales, 25.000. En los dos últimos años este proceso se agravó, con una pérdida por goleada contra la inflación. Un aumento salarial 17% de bolsillo promedio en 2018, contra 50% de inflación.

Contra los cierres

Los reclamos abarcan también la incertidumbre con respecto al futuro laboral, con las amenazas de cierres de cursos. El gobierno sostiene falsamente que hay menos de 10 alumnos por docente, una estadística mentirosa porque cuenta el personal directivo, de licencia, las comisiones de servicio que el Ministerio habilita para los amigos, etc. Con ese argumento, viene queriendo cerrar cientos de cursos desde el año pasado.

En la Escuela secundaria 83, por ejemplo, sostienen los docentes: “armamos un comedor para darle a los chicos, con donaciones y mercadería que pudimos conseguir. Lo mismo hacen en la secundaria 29, a la noche. Este año la idea es retomar, pero tenemos una baja en la matrícula y el Gobierno nos quiere cerrar siete cursos”. El gobierno no responde a los numerosos pedidos de escuelas secundarias de las barriadas de armar comedores, cuando los estudiantes muchas veces vienen sin comer.

Muchos compañeros de secundaria perdieron sus horas por la reforma curricular, que fue impuesta de prepo a las escuelas, con amenazas de no certificar los títulos secundarios. Los profesores de filosofía, por ejemplo, perdieron sus horas en cuarto año en muchísimos secundarios, porque se eliminan las materias. Lo mismo ocurre en otras áreas. Las nuevas orientaciones en muchos casos son inaplicables: por ejemplo, escuelas con orientación en tecnología que prácticamente no tienen notebooks ni computadoras. El saldo de las reformas y contrarreformas educativas es que la calidad educativa va cuesta abajo.

La desocupación docente es masiva entre los colegas recién recibidos, pero el analfabetismo en el Chaco es de 5%, entre los mas altos del país. Mientras se cierran escuelas públicas, el gobierno subsidia ampliamente escuelas de gestión social, en manos de punteros u organizaciones sociales amigas, y escuelas privadas.

A dedo a la escuela

La desocupación docente obliga a aceptar cursos en lugares muy lejanos del de residencia, hasta a cientos de kilómetros. Los magros salarios no resisten tomar el colectivo de ida y vuelta, además, en muchos casos no hay horarios adecuados ni frecuencias necesarias. Por eso, todos los días en la rotonda de la Ruta 11 y 16 y en las salidas de cada pueblo, cientos de docentes de toda la provincia se agolpan en la ruta para ir a dedo a sus lugares de trabajo. Obviamente, lleva el día entero llegar y volver. Después, los funcionarios del Ministerio dicen que la jornada es “sólo cuatro horas y cuarto”.

Derrumbe de infraestructura

La Escuela 32 arrancó el año sin luz por un incendio en el marco de un robo, y todavía no se sabe si Infraestructura va a resolver el problema antes del inicio de clases. Enfrente, la Escuela 737 tiene la obra de una galería paralizada hace meses. La Escuela Secundaria 25 tuvo durante meses las paredes electrificadas. A la escuela de adultos de La Verde se le voló el techo hace años, nunca fue reparado, ahora es una escuela itinerante. Son algunas muestras de realidades que se repiten en toda la provincia.

Recorriendo escuelas primarias en Puerto Vilelas, encontramos a los maestros de grado pintando los salones, poniendo el hombro para tener las salas en condiciones para el inicio de clases. En otra escuela del municipio, en Colonia Tacuarí, las inundaciones derrumbaron el único puente que conectaba con el pueblo. Lo arreglaron precariamente. Los docentes participaron en la asistencia por las inundaciones a los estudiantes y pobladores llevando productos, que consiguieron mediante donaciones, en un trailer que casi vuelca en el camino porque se desenganchó del vehículo que lo traccionaba.

A este derrumbe se suman los efectos de la crisis sobre la propia comunidad educativa, con estudiantes mal alimentados, una crisis habitacional que impide tener condiciones de estudio, problemas familiares severos, abuso infantil, violencia, etc. Frente a todas estas situaciones, los docentes nos encontramos inermes, porque las escuelas no tienen la mas mínima preparación para ello: no hay gabinetes psocopedagógicos, falta articulación con salud, faltan pscólogos, no se puede hacer derivaciones de ningún tipo. La crisis social nos cae en la cabeza sin atenuantes ni amortiguadores.

Luego, los docentes que día a día soportan esta realidad en las escuelas ven además cuando el Ministerio los responsabiliza por la deserción escolar.

Todos a las calles

Esta situación crítica de la educación pública merece una respuesta. Los docentes en las calles vamos a poner sobre la mesa todos y cada uno de los reclamos de la agenda educativa, contra un gobierno empeñado en una política destructiva de ajuste, privatización y degradación de la escuela pública.

 

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