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5 de abril de 2019

Macri, el agrotóxico

En Entre Ríos, el presidente defendió la fumigación a escasos metros de escuelas rurales, decretada por el gobernador Gustavo Bordet y luego anulada por la justicia provincial.

En su paso por Gualeguaychú para apoyar al candidato radical a la gobernación entrerriana, Atilio Benedetti, el presidente Mauricio Macri calificó como “irresponsable” la reciente resolución del Superior Tribunal de Justicia de esta provincia que prohíbe la fumigación en zonas aledañas a escuelas rurales. Cabe señalar que la fumigación casi sin límites que defiende Macri para Entre Ríos había sido decretada por el gobernador del PJ, Gustavo Bordet, mostrando que frente a Monsanto no hay grieta.

El fallo, de fines de marzo, hizo lugar al amparo presentado por el Foro Ecologista de Paraná y la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos contra el decreto 4407 del gobierno provincial, declarando nulos los artículos que autorizaban fumigaciones a 100 metros de las escuelas (¡!), en caso de aplicaciones terrestres, y de 500 metros para las aéreas. De esa manera, quedaron en pie las distancias establecidas previamente por ley, de 1.000 metros terrestres y 3.000 aéreos.

Son numerosos los casos que revelan el impacto de la difuminación de agrotóxicos cerca de escuelas, entre ellos la deriva de vómitos y erupciones de alumnos y docentes en la Escuela n° 44 de Santa Anita (que fue penado con un año y medio de prisión en suspenso a los responsables de la fumigación), y el de la directora de la Escuela n° 66 de Costa Uruguay Sur, obligada a convivir con glifosato y otro químico en su sangre. Es, a su turno, la provincia donde nació y murió Fabián Tomasi, un ayudante de carga de aviones que contrajo una polineuropatía tóxica severa y se volvió un emblema de la lucha contra los agrotóxicos.

El gobierno falsea las cosas cuando coloca su promoción del uso indiscriminado de los agrotóxicos como una defensa del desarrollo nacional. Su política está en función de las grandes multinacionales que copan el mercado de las semillas -Monsanto, Bayer, Dow, BASF, Syngenta y DuPont- y el gran capital agrario, principales beneficiarios del avance del monocultivo que ha venido aparejado con la destrucción de la tierra y de la variedad agrícola y la ruina de las comunidades rurales.

Con la crítica del fallo judicial, Macri intenta recuperar una simpatía empresaria que se ha resentido al calor de la crisis y la restitución de las retenciones. Preocupado por congraciarse con ellos, el presidente prometió ayer retomar, en la sede de la Sociedad Rural de Entre Ríos, el calendario de rebajas impositivas. Ya lo había hecho en marzo en Expoagro 2019, donde también instó a un avance de la frenada Ley de Semillas, que beneficiaría aún más a los pulpos del sector -en particular a los que producen tales semillas junto a los agrotóxicos. Previamente, la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal había emitido una resolución similar a la del gobierno entrerriano, autorizando aplicaciones cerca de áreas urbanas, escuelas y cuerpos de agua.

En ocasión del citado Expoagro, también el gobernador santafecino Miguel Lifschitz (PS) y  numerosos referentes del PJ, entre ellos Roberto Lavagna, Fernando Gray y Felipe Solá, fueron a disputar el favor de los sojeros y contaminantes.

Integramos la defensa incondicional de la salud de las comunidades rurales a un programa contra los partidos de Monsanto, por un desarrollo del país en función de las mayorías trabajadoras.

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