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17 de agosto de 2018

Aborto legal: las falacias del senador misionero Maurice Closs

El pasado 8 de agosto, en ocasión de tratarse en el Senado el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo que contaba con media sanción, Maurice Fabián Closs, uno de los 3 senadores por Misiones, fundamentó su voto a favor del aborto clandestino en un supuesto avasallamiento al federalismo, a raíz de que el proyecto en cuestión impondría a las provincias obligaciones en materia de salud pública que son de su exclusiva competencia. Resulta que Closs se acuerda del “federalismo” para negar derechos a las mujeres, ya que tal preocupación no estuvo presente, o al menos no la manifestó, al momento de que el gobierno del que es parte firmara el pacto fiscal con Nación con el objeto de llevar a cabo las políticas de ajuste en nuestra provincia. 

En segundo término, el senador se excusa en el costo de la práctica médica de interrumpir un embarazo, que tendrían que afrontarlo las provincias. Otra vez, a la hora de legislar en favor de las mujeres Closs se preocupa por los costos que tendrían que ser asumidos por la provincia, preocupación que no la tuvo al momento de financiar con dineros públicos la millonaria creación de la Universidad Católica de las Misiones (UCAMI), un enorme negociado para el clero, ni cuando se destinaron millonarias partidas presupuestarias para la construcción de la cruz de Santa Ana y mucho menos, en ocasión de celebrar cuantiosos convenios con la fundación del ultramontano Albino, todo lo cual tuvo lugar bajo el gobierno del que es parte. “Las cosas no son gratis” gritaba el ex gobernador en el recinto y tiene razón: ni la UCAMI, ni la Cruz y menos los convenios con Albino nos salieron gratis a los misioneros. 

Para justificar que las mujeres que se mueren o quedan mutiladas por abortos clandestinos no son una prioridad en materia de salud pública, el senador se refirió a la falta de camas en los hospitales, con lo que no hizo más que dejar en evidencia el desmantelamiento del sistema de salud pública que se viene llevando a cabo como política de Estado desde hace décadas en nuestra provincia, incluyendo los 8 años de su gestión al frente del Ejecutivo provincial. Lo cierto es que, como fuera explicado en varias de las intervenciones de los especialistas en la materia invitados a exponer en el Senado, actualmente casi la totalidad de los abortos que se practican son los denominados medicamentosos, es decir, a partir del uso de misoprostol, combinado o no con otra droga, en donde el médico le suministra las dosis pertinentes a la persona que va a interrumpir un embarazo y la manda a su casa, debiendo seguir ésta pautas de control y alarma establecidas por el profesional interviniente. Se trata entonces de una práctica ambulatoria, esto es, que no requiere internación. Todo lo contrario a lo que ocurre cuando una mujer llega al hospital con una infección generalizada a causa de un aborto practicado sin las condiciones de seguridad debido a la clandestinidad. En ese caso sí requiere internación, terapia intensiva, antibióticos de amplio espectro, etc. Las consecuencias de la clandestinidad le salen infinitamente más caras al Estado.

Maurice Fabián Closs no se estaba equivocando con su voto contrario a la legalización del aborto, estaba ratificando la política que siempre llevó adelante, como gobernador, diputado nacional y ahora senador, en favor de los negociados del clero y dándole la espalda a las mujeres. Las misioneras y misioneros tenemos absoluta claridad de lo costoso que resulta, no sólo en términos financieros, la profunda inserción del clero en el estado provincial, por eso también exigimos la inmediata separación de la Iglesia del Estado. Aborto legal, seguro y gratuito ya. Que sea ley. 

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