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1 de octubre de 2018

´Ítem banca´ en Guaymallén, lavada de cara de un régimen ajustador

El reforzamiento de la casta política.

En la última sesión del Concejo Deliberante de Guaymallén, a propuesta del oficialismo (Cambiemos) se trató un proyecto de ordenanza que consiste en descontarles el 20% de la dieta a los concejales que no concurran a comisión o a una sesión sin haber justificado su inasistencia. La ordenanza, con el rechazo del PO-FIT, fue aprobada por el voto del resto de los bloques, incluido el PTS –FIT.

La creación del “ítem banca” tiene un carácter demagógico y representa una falsa señal de austeridad hacia la población trabajadora del departamento más populoso de Mendoza.

En los hechos, este “ítem banca” no tendrá aplicación ninguna. La ordenanza no se aplica en caso de una ausencia para dejar sin quórum una sesión o comisión, por enfermedad o por la actividad política del concejal. Lo único que pretende la norma es justificar la parálisis del concejo en “las faltas”, cuando lo que ocurre es que el intendente ha convertido el Concejo Deliberante en una escribanía del ajuste.

La subordinación del Concejo al ejecutivo es absoluta. Sólo se trata y vota lo que propone el ejecutivo, para hacer pasar sin cuestionamientos el negociado de la obra pública en manos de privados, la indexación de obras (que en algunos casos aún ni siquiera han comenzado), recortes en los salario de los municipales, presupuestos de ajuste, y la utilización de fondos públicos para facilitar la instalación de multinacionales, como es el caso del Sodimac. Mientras tanto, se bloquea todo proyecto de la oposición, en particular los del PO-FIT, usando hasta el recurso del veto.

En realidad, el “ítem banca” debe su nombre a que busca legitimar la política de disciplinamiento que inauguró Cornejo con el “ítem aula” contra los docentes y sus medidas de fuerza (“lo que vale para los docentes, vale para los concejales”). No es un aspecto secundario frente a un ascenso de los trabajadores municipales que, justamente, han quebrado el terror y el miedo con asambleas, reclamos y piquetes para garantizar los paros.

Esta iniciativa pretende dotar de autoridad ante la población a un organismo que, cuanto más se profundiza la crisis y el ataque a los trabajadores, más se desautoriza frente a las masas.

El voto del FIT

Los compañeros del PTS apoyaron el proyecto del oficialismo junto a todo el arco político patronal. En nombre de combatir “la casta”, votaron a favor la jugada marketinera de Cambiemos. Así, han pagado el precio de una larga demagogia –“contra la casta política”-, donde se separa al personal político de la burguesía y sus privilegios de la naturaleza de clase del régimen que sostienen. Los privilegios de la “casta” son inseparables de éste último, y sólo un gobierno de trabajadores podrá abolirlos. Cuando los planteos transicionales contra esos privilegios –por caso los referidos a las dietas de los diputados– son escindidos de un planteo de poder, la denuncia de la casta se convierte en un reclamo por la “democratización” del Estado capitalista. O, como en este caso, termina aportando a la demagogia de los propios ajustadores.

Recordemos que el intendente Marcelino Iglesias asumió y estuvo seis meses sin cobrar su dieta. Con ello, buscó la coartada para legitimar un desembarco con presupuestos de ajuste y tarifazos a favor de los negociados privados, reorganizando la conocida “cooperativa de beneficios mutuos” que aún hoy reina dentro del municipio.

El compañero del PTS argumentó que jamás votaría contra una medida que vaya contra la casta política. En verdad, su voto reforzó a la casta y su ajuste.

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