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23 de enero de 2019

Penurias para los trabajadores, ganancias récord para los bancos

Las entidades duplicaron sus utilidades en 2018, explotando la devaluación, las altas tasas de interés y la inflación.

Mientras la política oficial significó durante este año un nuevo golpe a la capacidad adquisitiva de los trabajadores, para los bancos fue –también de nuevo- un año de fiesta.

El informe sobre bancos, publicado por el Banco Central en noviembre, da cuenta de que sus utilidades en los primeros once meses de 2018 fueron de $153.978 millones -el doble que el mismo período de 2017.

Una de las patas fuertes fueron los negocios derivados de la devaluación. Para tomar una muestra, solo en noviembre “los ingresos por tenencia de activos dolarizados sumaron 5.995 millones de pesos” (Página12, 17/1), lo que supone un incremento interanual del 479%. Ello cuando los salarios medidos en dólares cayeron entre octubre 2017 y octubre 2018 un 41,6%, según un informe reciente de la UADE (Clarín, 20/1).

Otra de las patas fueron las altísimas tasas de interés dispuestas por el Central: en el penúltimo mes del año, las ganancias por intereses de los bancos representaban un incremento interanual del 88,4%.

Por esas mismas tasas, los bancos se beneficiaron enormemente con las inversiones en las herramientas que vinieron a reemplazar a las Lebac y que sólo pueden tener los bancos: las Leliq. “Estas Letras de corto plazo se registran en el balance contable como títulos valores”, un rubro que tuvo ingresos “con un incremento del 594,7% por ciento” interanual (Página12, ídem). La bola de nieve que se ha configurado en este terreno la revela un informe reciente de la Universidad Nacional de Avellaneda, mostrando que la deuda en Leliq se duplicó en menos de cuatro meses.

Los bancos tampoco se perdieron de hacer negocios con la inflación. Mientras la misma superaba las paritarias firmadas por la burocracia sindical, golpeando la capacidad adquisitiva de los salarios, las entidades multiplicaron sus ingresos por activos indexados a los precios, que tuvieron una suba interanual de 823%.

En este marco, ha crecido la incobrabilidad a los clientes bancarios, ya que “se encareció el nuevo financiamiento para repagar el crédito viejo, mientras que la mayor inflación restó ingreso disponible para cancelar los préstamos. Las financieras del mercado aprovechan la situación y cobran tasas de más del 100 por ciento por crédito a corto plazo para sectores no bancarizados” (ídem).

El elevado interés y los crecientes costos están en la base de la profunda recesión industrial en curso, que las patronales descargan sobre los trabajadores por la vía de despidos, suspensiones y ataques a los convenios colectivos. En esta sintonía, la burguesía nacional reclama avanzar cuanto antes con la reforma laboral, buscando una compensación por la vía de una mayor explotación de sus empleados.

Los partidos patronales –desde el gobierno al PJ, incluido el kirchnerismo- encaran el año de campaña electoral con fuertes compromisos hacia los bancos, lo que plantea mayores sacrificios de la población laboriosa y echa nafta al fuego de una nueva crisis nacional. Es necesario oponer una salida obrera, en la que juega un rol central la nacionalización de los bancos bajo control de los trabajadores.

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