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14 de febrero de 2019

Santa Fe: las tareas urgentes por un polo de independencia de clase

Entre las elecciones adelantadas de las provincias, están la de Santa Fe. El 25 de febrero se inscriben las candidaturas, el 28 de abril serán las PASO y el 16 de junio las generales. Se eligen gobernador, intendencias clave como las de Rosario y Santa Fe Capital y se renuevan por completo ambas cámaras de la legislatura provincial. El centro de la elección es la gobernación y la posibilidad de que el Frente Progresista sea eyectado de la Casa Gris tras un retroceso electoral sostenido desde 2015, que pegó un salto en 2017 con la derrota completa del PS en Rosario a manos del PRO.

En lugar de un proceso de diferenciación política, sin embargo, el Frente Progresista apuntaló desde Santa Fe la ofensiva capitalista de Cambiemos. Votó el pago a los fondos buitres en el Congreso, firmó el “pacto fiscal”, aceptó el retiro del llamado Fondo Sojero – en una provincia que concentra el 87% de la producción de aceite y subproductos de soja del país. Esta integración tuvo su correlato en materia represiva con una serie de convenios entre Miguel Lifschitz y Patricia Bullrich, que apuntan a blindar a las cerealeras de las luchas obreras y a perseguir a la juventud, mientras se avala la impunidad con la que opera el narcotráfico. Si recordamos que el único diputado nacional del Frente Progresista votó en contra de la legalización del aborto, es escaso el margen de agitación que le queda a Antonio Bonfatti como candidato que defiende el patrimonio de un gobierno “progresista”.

La situación económica y social de Santa Fe es explosiva. En 2018 cerraron 240 fábricas y 220 presentaron recursos preventivos de crisis. Este derrumbe industrial, lejos de abrir un curso de estatización y continuidad bajo control obrero en defensa del patrimonio provincial, fue alimentado por el gobierno con subsidios y exenciones que engordaron a empresarios vaciadores. Contó para ello con la complicidad de las burocracias sindicales kirchneristas (UOM, Atilra, SOEA) que aceptaron sin lucha la flexibilización de las condiciones de trabajo que no resolvieron la cuestión dramática del cierre definitivo. El aumento de la desocupación en la juventud es alarmante y no se circunscribe a la “pobreza estructural”: miles y miles de estudiantes universitarios de Rosario juntan el mango trabajando como mozos o en delivery del tipo “Pedidos Ya”. La desocupación en el Gran Santa Fe creció en 2018, llegando al 30%.

Sin Macri ni Cristina: con Urtubey, Lavagna y Duhalde

Con este bagaje derruido y la imposibilidad de abrir un rumbo político alternativo – lo que supondría chocar con la base capitalista para la cual gobiernan – el progresismo ha puesto en juego su principal posición política, el gobierno de Santa Fe, al servicio de la campaña por ganar adhesiones entre la burguesía por un recambio presidencial en torno al peronismo de Alternativa Federal.

Lifschitz fue el primero en fotografiarse con Lavagna y viene de reunirse con Eduardo Duhalde para apoyar esta candidatura. El socialista hizo campaña durante el 2018 junto al gobernador salteño Juan Manuel Urtubey por una reforma constitucional en Santa Fe que es reaccionaria, porque su corazón es la reelección del gobernador. El reciente cónclave entre Stolbizer, Bonfatti y Lifschitz – con el apoyo de Alfonsín – vino apuntar esta estrategia, una continuidad del acuerdo con Massa en 2015. El centroizquierda se subordina al PJ porque es una corriente orgánica de la burguesía.

Con esta orientación, Lifschitz se ha lanzado a una campaña para conquistar el apoyo del capital agroexportador, criticando que el macrismo no cumplió con la eliminación completa de las retenciones a la soja. Esta radicalización pro-sojera es la que reina en Santa Fe, pulpos como Cargill, Cofco y Dreyfus, que dominan toda la cadena de valor, tributan a la provincia el 0.25% de ingresos brutos, mientras que en Buenos Aires la cifra irrisoria por lo menos es del 1%. Los comités mixtos de seguridad e higiene no pasan de una pantalla para ocultar la inoperancia del gobierno frente a las muertes obreras y la contaminación ambiental crecientes. El apoyo del capital sojero que cotiza en la Bolsa de Rosario ha sido la clave del sostenimiento del gobierno de la pequeño burguesía socialista, que a cambio ordena Santa Fe en tanto una “zona liberada” para los agro negocios. La vía de desarrollo de los planes del progresismo para terciar en el armado de una candidatura de “unidad nacional” va de la mano de una alianza con sojeros, devaluacionistas, asesinos de piqueteros y la oligarquía clerical.

Cambiemos al balotaje

El hecho de que el macrismo venga de un ascenso electoral sostenido desde 2015 en Santa Fe y de que el gobierno provincial esté en bancarrota, “da a los operadores del PRO esperanzas de que Cambiemos gane Santa Fe como compensación a la posibilidad cierta de perder Córdoba”, una pelea que darán  a fondo por la importancia de ese caudal de votos ante un posible balotaje presidencial (La Capital, 28/1). 

Macri y Bullrich han hecho campaña todo el año en Santa Fe agitando el tema de la inseguridad junto al Ministro de Seguridad Pullaro, porque el Frente Progresista dio un giro derechista para disputarle el eje represivo en una provincia asediada por el narco. El fracaso de unos y otros quedó de manifiesto sobre el fin del año pasado cuando la banda de “Los Monos” baleó dos veces tribunales provinciales y una el concejo municipal de Rosario, sin que la saturación de Gendarmería, policía Federal y provincial disuadiera la seguidilla de crímenes. Por el contrario, son sistemáticas las noticias sobre fuerzas represivas dirigiendo el narcotráfico. 

La chance de que Cambiemos se haga con la gobernación está condicionada por el repudio popular al derrumbe económico y por las disputas internas en torno a las candidaturas, el PRO la UCR y la CC tiene todos nombres propios. En esta puja, la convención nacional de la UCR acaba de resolver expulsar a los radicales que no se alineen con Cambiemos en Santa Fe, una medida extorsiva contra los llamados radicales “frentistas” de parte de Corral, para ganarse el favor del macrismo en torno a su candidatura. Los radicales que decidan mantenerse dentro del Frente Progresista-, con el cual cogobiernan hace más de una década- no podrán llevar el sello de la UCR en las listas, una disolución política que presentan como “libertad de acción”. Corral ya lanzó su campaña junto al gobernador Alfredo Cornejo, con la propuesta de importar el Código de Convivencia con el que persiguen a los diputados del FIT y al sindicalismo combativo en Mendoza. La prueba piloto la aplicó contra la juventud del PO de Santa Fe, que fue reprimida por hacer una pintada contra la injerencia imperialista en Venezuela.

Todos unidos: de Perotti a Del Frade

En una elección que se configura de a tercios y con dos variantes fuertemente condicionadas en tanto referencia popular del ‘ajuste’, se ha relanzado el PJ para volver a ocupar el gobierno. Esta posibilidad abrió una interna amplia donde se apuntaron todas las variantes peronistas, con Omar Perotti y la ex gobernadora María Eugenia Bielsa como los que disputan las PASO. El dato es que el kirchnerismo irá disuelto, con Marcos Cleri como candidato sin chances, y con el Movimiento Evita dejando correr que apoyará al candidato que más espacios le dé al suyo.

La fórmula Perotti-Rodenas es la que cuenta con el apoyo de los aparatos del PJ, incluida la burocracia sindical, que perdió en 2017 la interna a manos de Agustín Rossi que no será candidato. La variante izquierdista sería Bielsa, que precisamente tuvo varias crisis con Rossi y el kirchnerismo denunciando la corrupción. El perfil honesto de la candidata por ahora ha logrado sortear que integró en las altas cumbres al gobierno privatizador del Banco de Santa Fe, que muchos analistas consideran la mayor confiscación del patrimonio provincial del periodo ‘democrático’. Será competidora de Omar Perotti, uno de los principales promotores de la medida junto Obeid, dando cuenta de que en la interna del PJ confluyen los privatizadores de los ´90.

Carlos Del Frade, actual diputado por el Frente Social y Popular (PCR, Patria Grande) dijo que votará a Bielsa. Aunque lo presente como un apoyo personal, lo cierto es que lo hará de conjunto con el FSyP, ya que no presentan candidato a gobernador propio. En 2015 hicieron algo parecido, ya que mientras lograron ingresar por primera vez a la cámara de diputados con dos legisladores, su candidato a gobernador (MST) no logró pasar las PASO.

Este armado oportunista se completa con Ciudad Futura, el grupo rosarino aliado a Podemos. Ek grupo va con lista corta en gobernador y diputado, votando Bielsa y Del Frade como diputado provincial. A cambio, recoge el apoyo a la candidatura a intendente de Juan Monteverde que iría a la interna del PJ en Rosario a competir con Sukerman, un edil del PJ de la ciudad. Los ‘Diálogos abiertos’ que fueron presentados como un campo de unidad de la izquierda, mostró su realidad de burda rosca electoral. Por su parte, el centroizquierda de la CTA que se disolvió en el armado de un bloque con el peronismo “21F”, terminará por la vía de Del Frade y cía. tributando a la interna del PJ.

El Frente de Izquierda

La necesidad de desarrollar un polo político de independencia de clase es una tarea que en Santa Fe tiene si se quiere una impronta especial por el peso específico del frentepopulismo. Las mujeres que lucharon por el aborto legal, ¿se someterán a los planteos clericales que dominan en todos y cada uno de los bloques dominantes?; la docencia, ¿apoyará a Bielsa que fue la primera en descontar los días de paro en la provincia en nombre de sacar a Macri?

La lucha contra el falso progresismo instalado en el gobierno, la delimitación de quienes se postulan como la nueva política para vehiculizar el apoyo al PJ y terminan desmoralizando a camadas de activistas, así como la lucha en los sindicatos para que en lugar de ser agentes políticos del PJ y el kirchnerismo, sean organizadores políticos de la clase obrera, son tareas estratégicas de la izquierda revolucionaria.

Es imperioso que el FIT llegue a un acuerdo político por una gran campaña provincial para que la crisis la paguen los capitalistas y por una salida de los trabajadores y la izquierda, desarrollando un programa transicional. Sobre esta base, desplegar una campaña para que la izquierda no sea proscripta de las elecciones como sucedió en 2017 por una disposición restrictiva heredada de la dictadura y sostenida por todos los gobiernos incluidos los ‘socialistas’. La izquierda tiene que estar porque es la única fuerza que se propone preparar a los trabajadores, las mujeres y la juventud para que irrumpan en la crisis con un planteo propio de salida obrera y socialista. La necesidad de abordar el problema de conjunto y no con algunos spots aislados es el problema de la defensa de un polo político de independencia de clase.

Por un acuerdo nacional del FIT que lance una campaña nacional, que es el gran punto de apoyo de nuestra fuerza en Santa Fe:

Ocupación de toda fábrica que cierre o despida. Reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario.

Salario equivalente a la canasta familiar. Abajo los convenios flexibilizadores y la reforma laboral. Estabilidad y mejor convenio de la rama.

Defensa de la Caja jubilatoria provincial y 82% móvil.

Por un Congreso de delegados de base de las centrales y sindicatos. Paro activo de 36 horas y plan de lucha hasta derrotar la ofensiva antiobrera de Macri, Lifschitz y el FMI.

Educación estatal, gratuita y laica. Triplicación del presupuesto educativo. Becas y comedores escolares. Boleto educativo único.

Abajo el tarifazo. Apertura de los libros de las empresas energéticas privatizadas. Nacionalización de la energía bajo control obrero.

Estatización de los puertos privados bajo control obrero. Impuesto extraordinario a los pulpos agroexportadores para un plan urbano y de reconversión industrial. Comités obreros de seguridad e higiene con poder de veto, abajo la depredación ambiental y laboral.

Desmantelamiento de las redes de trata, lucha contra la violencia hacia la mujer, aborto legal y educación sexual. Consejo autónomo de la mujer.

No al pago de la deuda. Nacionalización de la banca y el comercio exterior. Fuera el FMI y el imperialismo de Venezuela y América Latina.

Fuera el régimen corrupto de macristas, peronistas y kirchneristas. Asamblea Constituyente Libre y Soberana.

Por un gobierno de los trabajadores.

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