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6 de marzo de 2019

La cuestión yerbatera y una salida obrera

En los últimos días de febrero la crisis del sector agrario ha tomado relevancia en tanto se definen los precios de la hoja de la yerba mate y del tabaco, es decir de la materia prima de esos productos. Además, sobre el cierre de la zafra, se dio a conocer el avance de la práctica del abandono de la cosecha de té por parte de los pequeños propietarios agrarios. Esto a pesar de que en 2018 la provincia de Misiones exportó té, yerba mate y tabaco por un valor de más de 150 millones de dólares, lo que significa el 52,4% del total exportado por la provincia en ese año.

Las mesas de negociación entre las distintas fracciones de los empresarios rurales, agrupados en distintas asociaciones, y los agroindustriales se muestran conflictivas ya que ambas partes buscan asegurar sus ganancias a costa de bajar la ganancia del otro sector, mientras el Estado provincial busca “mediar” para que el conflicto no pase a mayores y pueda definirse en las mesas de negociación.

La cuestión yerbatera

El año 2018 significó un año “histórico” para el mercado yerbatero al romper los records de ventas en el mercado interno, 262 mil toneladas, y del mercado externo, 43 mil toneladas, con ingresos de miles de millones de pesos. Más de 8000 propietarios rurales y poco más de 15 empresas empaquetadoras se reparten (y compiten por) las ganancias de esa producción. De hecho, las negociaciones entre los pequeños y medianos propietarios y las empresas industriales se presentan empantanadas ya que los propietarios piden un valor de $13,50, y los industriales ofrecen $11, aduciendo una crisis del sector. Al no haber logrado un acuerdo se recurrirá al laudo nacional, que ya plantea un aumento del 10% sobre el precio actual, $ 8,70, lo que dejaría el precio muy deprimido y llevaría a una crisis generalizada entre los pequeños y medianos propietarios. Por eso, los pequeños propietarios, que inicialmente se mostraban conciliadores y contrarios a medidas de fuerza, hoy llaman a parar la cosecha y la circulación de hoja verde.

Como todos los años, los grandes ausentes de la negociación son los más de 19 mil obreros rurales, llámense tareferos o cosecheros (cerca de 14 mil), empleados de secaderos o de molinos. Los trabajadores rurales son el último eslabón de la cadena de negociación a pesar de ser los productores de la riqueza, en tanto sin su trabajo sería imposible el desarrollo de esta rama. Los cosecheros perciben sus sueldos a destajo, es decir por kilos cosechados. Hoy el valor que perciben por kg cosechado es de $ 1,20 (la pequeña burguesía agraria ofrece $2,50 que restando las cargas sociales quedaría en $2,10 aprox). Con una canasta básica de $27000 un tarefero debe cosechar 1000 kg diarios para no ser pobre. Mientras que los trabajadores de secaderos perciben un sueldo mensualizado de peón rural de $16.500, diez mil peso por debajo de la línea de pobreza.

La condición del movimiento obrero en la rama yerbatera es responsabilidad de la Renovación (fuerza de gobierno provincial) y el PayS (Partido Agrario y Social), que operaran contra los trabajadores, cooptan direcciones, atomizan al movimiento de tareferos y excluyen a los trabajadores de los secaderos de la provincia, garantizando de esta manera las extremas condiciones de explotación en los yerbales, secaderos y molinos. También es responsable la centroizquierda, que históricamente ha subordinado los reclamos de los trabajadores al de los productores, es decir a la lucha por el precio de la hoja verde, y ha promovido la atomización de los trabajadores en gremios “locales” con planteos fuertemente asistencialistas que buscan contener la crisis social que viven los tareferos.

Por una regulación obrera de la producción

Es probable que el Estado nacional utilice la negociación fallida del directorio del INYM (Instituto Nacional de la Yerba Mate) para avanzar en un nuevo intento de desregulación, lo que aceleraría el proceso de concentración y centralización del capital en manos de los industriales y expulsaría a una enorme cantidad de pequeños propietarios y aumentaría el número de mano de obra presionando a la baja sobre los salarios obreros.

Los trabajadores debemos aprender de los procesos históricos que han demostrado que el capitalismo sólo sirve para que la burguesía se haga más rica y los trabajadores más pobres y que un buen precio de hoja verde no significa un buen salario para los obreros agroindustriales y rurales. La única salida al problema es la regulación obrera de la producción.

Para ello hay que avanzar en la organización de los trabajadores para recuperar Uatre o unificar los sindicatos locales mediante una asamblea provincial de delegados mandatados, estén afiliados o no, y a partir de allí desarrollar un programa que responda a sus intereses: la apertura de los libros contables de molinos y secaderos para conocer el verdadero valor de la yerba mate; un salario igual a la canasta familiar ($40.000) con una jornada laboral de 8hs y durante todo el año; avanzar en el control obrero de todas las etapas de la producción yerbatera y un programa de tecnificación y modernización de los yerbales controlado y planificado por los trabajadores y financiado por el Estado.


 

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