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18 de marzo de 2019

Para los funcionarios del Instituto Nacional de la Música, la culpa fue de Sergio Denis

Que el sindicato de músicos convoque a una asamblea general urgente.
Por Rivera Valdez
Músicos Organizados

El Instituto Nacional de la Música publicó un comunicado titulado, "La mayoría de los accidentes se pueden prevenir". Desde el título, no plantean la defensa de lxs músicxs -víctimas de la descomunal precarización laboral que arriesga sus vidas- ni denuncian a lxs responsables de esta situación: por el contrario, sugieren que "algunos accidentes hay que aceptar". Esto se afirma en la repetición inmediata de la palabra "accidente", una y otra vez, como un mantra de muerte (para lxs músicxs).

El esfuerzo que deberían poner en cuidar a lxs músicxs está puesto en trasladar la responsabilidad de las patronales (privadas o estatales) de la música hacia sus víctimas: quienes trabajamos para ellas.

Alegando que "cada uno tiene su rol" llegan a hablar de "malas prácticas" (por parte de lxs músicxs) refiriéndose al estado de las instalaciones eléctricas y de señalización en los establecimientos.

El problema sería un déficit de "consciencia" por parte de lxs músicxs. Pero las condiciones técnicas de los establecimientos no las deciden lxs músicxs con su consciencia, sino las patronales. La inseguridad generada no es "para todos", como plantea el INAMU, sino para quienes trabajan en el escenario: Sergio Denis está internado en estado crítico con pronóstico reservado. Raul Armisén -responsable del "accidente"- se pasea impune frente a las cámaras balbuceando excusas.

Frente a la indignación reinante el INAMU propone que leamos su manual, “Prevención de Riesgos Escénicos”, según el cual lxs músicxs también debemos garantizar la seguridad en los lugares donde trabajamos.

La tapa del manual se ilustra con una imagen donde el riesgo proviene de nuestra irresponsabilidad y afición a la cerveza. Semejante aberración no es casual: es histórica en el INAMU.

"La seguridad escénica se construye", nos dicen. "No de esta manera."

Ningún manual en pdf solucionará una estructura de explotación laboral donde quienes ponen la música, el trabajo, instrumentos, equipos, salud, y eventualmente la vida, somos nosotrxs.

La defensa del empresariado y el Estado patronal a costa de la vida de lxs trabajadorxs es una posición cómplice que merece el repudio de todxs lxs músicxs.

"Elegir no trabajar"

La decisión individual de cada músicx frente a estas situaciones no es una solución.

Lxs que vivimos de nuestro trabajo no podemos "elegir" no trabajar: la "alternativa" sería no comer.

Caen en el absurdo de sugerir que músicxs sometidos a condiciones laborales que amenazan sus vidas las estarían "eligiendo" -por masoquismo, o como han llegado a decir en televisión, "tendencia al suicidio". La mayoría de los lugares donde trabajamos son peligrosos: no podemos "elegir" no tocar en ningún lado. Esta idea absurda nace del intento por desligar a las patronales de su responsabilidad.

Frente a un problema estructural que supera nuestra capacidad de acción individual no existen soluciones individuales: requiere la intervención y lucha del conjunto de lxs músicxs y sus organizaciones.

¿Y dónde está el SAdeM?

Como es tradición de la Lista Celeste que lo conduce nuestro sindicato brilla cómplice por su ausencia. Reclamamos una Asamblea Extraordinaria urgente, verdaderamente democrática, sin barrabravas ni punteros que agredan a lxs músicxs -como en la última asamblea- y donde podamos definir entre todxs un plan de lucha que enfrente este derrumbe e inicie una reconstrucción.

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