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29 de septiembre de 2016 | #1430

Santiago del Estero

El Mocase (VC) y la conformación de su partido político

El Mocase VC (Movimiento Campesino de Santiago del Estero – Vía Campesina) anunció que se constituirá como partido político a nivel provincial y federal, con la intención de presentarse en los comicios de 2017.
 
Uno de los voceros oficiales, Ángel Strapazzón, destacó que van a impulsar una política frentista amplia, y que lo que más importaría en este plano no serían los candidatos sino el programa, pero en ningún momento lo desarrolla.
 
Hasta ahora, el Mocase VC se ha limitado a defender el planteo de la “soberanía alimentaria” y reivindicaciones menores aisladas. El planteo de la “soberanía alimentaria” se limita a una enumeración genérica de deseos para una utópica vida comunal campesina en el futuro.
 
El nombre del nuevo partido será Compromiso Social y Agrario, reivindicando dos experiencias previas: el frente santiagueño Compromiso Social y el Partido Agrario y Social (PAyS) de Misiones. Compromiso Social fue un frente de distintas organizaciones K (entre ellas, otra vertiente campesina, el Mocase Institucional) que, con la venia de la Iglesia, fueron como colectora de la lista a gobernador de Gerardo Zamora en 2008. El PAyS misionero es otra expresión K; el año pasado llevaron su boleta pegada a la de Scioli.
 
Strappazón reivindica también a las “diputadas campesinas provenientes del Mocase Histórico” que integran el bloque del Frente Cívico de Zamora en la Legislatura santiagueña, aunque no pudo mostrar que como producto de iniciativas de esas diputadas se haya impulsado algún reclamo sustancial del campesinado santiagueño. Por el contrario, colaboraron en hacer dormir el proyecto de suspensión de desmontes (Ley Cristian Ferreyra).
 
El vocero del Mocase VC planteó que quieren ser parte de la conducción republicana de la provincia, pero si algo caracteriza al actual régimen político santiagueño es su antirrepublicanismo. La justicia en todos sus niveles es completamente dependiente del gobierno que, a su vez, controla casi todos los municipios y comunas (salvo La Banda y Pinto), la Legislatura, los medios y la CGT santiagueña. 
 
Es un régimen de camarilla y de concentración de poder personal: como hizo antes el juarismo, impone su política con el uso desembozado de las fuerzas represivas e incluso de bandas parapoliciales. El zamorismo fue el único régimen que impulsó la aplicación de la ley antiterrorista a un periodista opositor.
 
La década zamorista-K en el campo
 
En la última década, con vaivenes, el Mocase VC ha sostenido una política de integración a la Mesa de Diálogo por la Tierra. Se planteaba que desde allí el campesinado y el gobierno encontrarían una salida concertada a la problemática agraria, pero nada de esto ha ocurrido. 
 
Los desalojos y la expulsión de campesinos han crecido exponencialmente, beneficiando a los sojeros. El monte está siendo arrasado: Santiago tiene una de las tasas de deforestación más altas del mundo (más de 2 millones de hectáreas desmontadas sólo entre 2000 y 2012) y la contaminación con glifosato es abrumadora.
 
Los focos de resistencia fueron sofocados con represión oficial y paraoficial. Así fueron asesinados Miguel Galván, Cristian Ferreyra (cuyo asesino intelectual fue dejado en libertad) y encontró la muerte Sandra Juárez (resistiendo las topadoras). Otro campesino, Sergio Arias, acaba de sufrir un intento de homicidio.
 
La Mesa de Diálogo incluye como apéndice un “Comité de Emergencia” que, en nombre de la pacificación del campo, se dedicó al desarme de los pequeños campesinos –afectando incluso hasta las armas imprescindibles para la caza o la defensa contra alimañas.
 
También se ha impulsado el “Registro de Aspirantes” bajo la promesa de regularizar la propiedad de la tierra a favor de los pequeños campesinos. El resultado fue un fiasco: no se lo dotó de presupuesto, las regularizaciones fueron a cuentagotas y, en los pocos casos efectuados, a los pequeños campesinos sólo se les reconoce una porción menor de las grandes extensiones de su posesión histórica, mientras se los obliga a pagar sumas siderales para los trámites legales.
 
Perspectivas
 
Con lo antedicho, el anuncio de un ala política partidaria del Mocase VC no expresa un avance en la conciencia política de un movimiento campesino dispuesto a actuar en forma independiente contra el régimen y los partidos que actúan a favor del gran capital agrario. Apunta, por el contrario, a una mayor integración del Mocase VC al Estado y, particularmente, al reaccionario régimen zamorista. En términos más generales, se inscribe en el operativo nacional de la Iglesia y el centroizquierda (con sectores filo K), de armar una alternativa política-social de contención. En este contexto debe entenderse que el Mocase VC le haya dado la espalda a la reciente huelga docente, que tuvo una profundidad inusitada en el interior santiagueño.
 
En sus visitas al NOA, Macri declaró explícitamente su propósito de profundizar el carácter de Santiago y Salta como “polos sojeros”: se prepara una agudización del conflicto entre los pequeños campesinos y el gran capital agrario. En este contexto, la política de colaboración con un régimen que tiene como base social principal a los sojeros conduce al campesinado al suicidio.
 
La organización política de los campesinos se debe orientar hacia la unidad con las masas laboriosas de la ciudad y con los obreros rurales. En base a esa unidad se debe redoblar la lucha por un programa frente a la emergencia: a) suspensión inmediata de los desalojos, devolución de la tierra a los campesinos usurpados y expulsados; b) suspensión inmediata de los desmontes; c) desmantelamiento de las guardias blancas (patotas paraestatales); d) cárcel a todos los miembros de las guardias blancas y los funcionarios policiales y estatales encubridores; d) estatización del agua y los recursos hídricos bajo control de asambleas obreras y campesinas; e) estatización del Banco de Santiago bajo control obrero y campesino, para garantizar créditos a los pequeños productores.
Más profundamente, el movimiento campesino necesita debatir un programa de superación del actual régimen santiagueño de atraso y opresión, el cual debe buscar plasmarse con métodos de lucha y organización en torno a una alternativa política independiente de los capitalistas y sus representantes; es decir, un frente político y de lucha con los trabajadores de la ciudad y el campo de todo el país. Éste es el desafío de la construcción del Frente de Izquierda.

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