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14 de febrero de 2008 | #1026

Los empacadores, los chacareros y la clase obrera

Hace más de una década, cuando la UCD aún era una fuerza política "de moda", el PO señaló que los liberales eran lo más estatizante que existía, al contrario de los grandes defensores del Estado burgués. Es lo que ha quedado expuesto en la huelga con cortes de ruta de los obreros rurales del Alto Valle del Río Negro y valle del río Neuquén.

La Cafi, cámara que agrupa a las empresas del empaque, y la Cinex (jugueras) se opusieron a que el gobierno de Río Negro fije un precio de referencia para la fruta a través de una ley provincial; incluso han presentado un reclamo de "inconstitucionalidad" ante el STJ de Río Negro. Pero todas han festejado que el Estado fije un tope al precio de la fuerza de trabajo, a través del laudo que estableció el valor de la jornada para los rurales en 75 pesos, muy lejos de los 100 pesos que reclamaban los obreros rurales.

Las cámaras patronales (y su vocero, el diario Río Negro), reclamaban a gritos la intervención del Estado para "liberar" las rutas, es decir, el Bora (cuerpo especial de represión).

 

Por otra parte, y sin que exista un ápice de contradicción, los grandes pulpos exportadores (que concentran el 90% del negocio de la fruta en la región), han hecho caso omiso de la ley de "transparencia frutícola"; desconocen directamente los precios fijados cada año para la fruta..

El Estado nunca envió al Bora para obligar a los empresarios exportadores a cumplir la ley. Y en esto tampoco hay un ápice de contradicción.

Los chacareros también

Las patronales de las chacras hicieron causa común contra los obreros rurales con los pulpos de la fruta. Excepto un pequeño grupo de Cipolletti, los chacareros cerraron filas con la gran patronal contra sus propios trabajadores y el reclamo de mayores salarios.

Estas patronales, declaradas partidarias del "libre juego del mercado", celebraron la intervención estatal para poner un tope al salario rural, algo que ellas por sí mismas no eran capaces de hacer.

Esta huelga ha puesto al desnudo la "triple alianza" entre Estado, las patronales y la burocracia sindical para reventar el salario y las condiciones de vida de los obreros de la fruta, que en la zona del Alto Valle del río Negro son, en temporada, unos 50.000.

Ha quedado expuesto que ante el reclamo obrero, la tendencia de los chacareros es cerrar filas junto a sus propios contrincantes: los pulpos empacadores.

Quedan dos grandes tareas pendientes de esta huelga. Una es que los obreros rurales se sacudan el yugo de la burocracia de Uatre y la otra es delinear un programa que conquiste a los chacareros pequeños, arruinados, separándolos de aquellos integrados social y políticamente al gran capital.

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