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7 de diciembre de 2017

Tierra del Fuego: los metalúrgicos rechazan el congelamiento salarial

Gobierno, empresarios y burocracia lo quieren firmar igual.

En conferencia de prensa, el secretario adjunto de la seccional Río Grande de la UOM informó que no homologarían el acuerdo de congelamiento salarial por dos años.

Sin embargo, al día siguiente, 6 de diciembre, se hizo presente en el Ministerio de Trabajo el secretario adjunto de la UOM Nacional para dar curso a la homologación del acuerdo con la patronal.

Río Grande es la “ciudad obrera” de Tierra del Fuego, el lugar en el que se concentra la gran mayoría de plantas de la industria electrónica –que en su totalidad emplea unos 10.000 trabajadores.

La enorme insatisfacción que se fue apoderando de los trabajadores a medida que fueron conocidos los términos del pacto y el decreto firmado por Macri autorizando las licencias automáticas para la importación de productos electrónicos, forzó el paso atrás de la dirección sindical de Río Grande.

Un acuerdo tramposo que nadie conoce

El acuerdo fue firmado por la burocracia nacional de la UOM, la cámara empresaria (Afarte), las seccionales metalúrgicas de Tierra del Fuego y el gobierno, como un conjunto de beneficios recíprocos para “salvar la industria nacional”.

Esta presentación del acuerdo es una impostura mayor. Se trata de un plan de guerra no solo contra los metalúrgicos, sino contra los trabajadores en su conjunto, en la medida que pretende paralizar la acción de lo que constituye la columna vertebral del movimiento obrero a través de la Paz Social. Los recursos que se obtengan de esta ofensiva se utilizarán para rescatar a una capa de empresarios parásitos, que han sido incapaces de construir otra cosa que ensambladoras a pesar de contar con el régimen de promoción industrial más beneficioso que se haya creado en el país… ¡durante 45 años!

El texto del acuerdo plantea un compromiso de Paz Social, con la pretensión de que todos los conflictos se resuelvan a través del diálogo, a cambio de que “las empresas –léase bien – aseguren la cantidad de personal efectivo y efectivo de prestación discontinua…hasta el 30 de junio 2020”. Adviértase que la supuesta concesión de la preservación de puestos de trabajo solo rige para el personal efectivo y no para los contratados pero, aun así, ¿es que los empresarios se atan las manos a la hora de despedir? No. El artículo 3 del acuerdo establece una salvedad mortal: “la preservacion de puestos de trabajo se producirá “salvo que ocurran cambios drásticos de contexto (…) y/o cuestiones disciplinarias que lo ameriten”

Es decir, el compromiso de no despedir está escrito en el agua.

¿Quién definirá “los cambios drásticos de contexto” o “las cuestiones disciplinarias”. Los empresarios, el gobierno y la burocracia de la UOM.

Trabajador, saque sus conclusiones.

Esto llega luego de haber impuesto una sangría que significó no menos de 5.000 cesantías en el último año.

Esto llega luego de una política de precarización laboral en función del rescate de las patronales fueguinas que no comenzó ahora. ¿No fue acaso Tomada, ministro de CFK, quien firmó el acuerdo para implantar –ilegalmente– los contratos provisorios?

El corazón del acuerdo es el intento de inmovilización del movimiento obrero fueguino mientras se desenvuelve un proceso de asfixia de las fuentes de trabajo con el cambio tributario que se ha puesto en marcha. El gobierno plantea reducir progresivamente los impuestos a los productos electrónicos importados o fabricados en el continente, que pasará en 2018 del 17 al 10,5 % y llegará a un 0 % en 2024. Como la mayoría de las plantas de la industria en Tierra del Fuego son, a la vez, importadoras, harán el negocio reiterado de traer conjuntos o partes, continuando con la aniquilación de puestos de trabajo.

Estado de asamblea, elección masiva de delegados, congresos de delegados

Cualquiera puede darse cuenta que estamos en un punto de inflexión. Los trabajadores de Tierra del Fuego han sufrido dos derrotas: una, con los despidos masivos ya producidos, otra, con el ajuste impuesto a los estatales y jubilados (una obra de bestialidad mayor). Ninguna de ellas ha significado un golpe decisivo, pero gobierno, empresariado y burocracia sindical están en el camino de intentarlo.

El Partido Obrero plantea:

No al pacto contra los trabajadores. Que se dé a publicidad y se distribuya masivamente el acuerdo firmado para que no haya compañera/o que no lo conozca y pueda dar su opinión.

Control obrero a través de comités electos por los trabajadores en cada planta de la industria electrónica, textil y otras para abrir los libros, determinar exactamente lo que se puede importar en función de impedir el reemplazo de mano de obra nativa y, más aún, de extender el empleo.

Asambleas y elección de delegados en todos los lugares de trabajo y convocatoria a congresos de delegados para centralizar un plan de lucha en función del salario, la defensa de los puestos de trabajo y el reparto de horas de trabajo, frente a la desocupación.

Desprocesamiento y nulidad de las causas contra los trabajadores (incluyendo los actos punitivos del gobierno, como la anunciada exoneración a dirigentes docentes).

Construir una Coordinadora Sindical Clasista.

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