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6 de marzo de 2018

Tierra del Fuego: nueva extorsión patronal contra los metalúrgicos

Desde el pasado viernes la cámara empresarial que nuclea a las empresas electrónicas de la provincia (Afarte) envió a los trabajadores metalúrgicos de Río Grande una carta que, entre otras cuestiones, señalaba un posible “cese de la actividad industrial en la isla y la pérdida de todos los puestos de trabajo del sector” si no se realizan ciertos “sacrificios”.

La carta habla de mantener la “paz social”, recordando el acuerdo de congelamiento salarial firmado por la UOM nacional y sus dos seccionales fueguinas (semanas después la seccional de Río Grande recularía ante la presión de las bases), el Ministerio de Trabajo y Afarte. Habla también de que mediante la colaboración y la paz social “vamos a garantizar la continuidad de la industria fueguina”.

Esta misiva demuestra ser una clara extorsión hacia los trabajadores metalúrgicos ya que se puede interpretar que, en caso de que los trabajadores no acepten el congelamiento salarial, las fábricas podrían cerrar. Yendo aún más lejos, esta carta abre el paraguas para luego, en el futuro, pretender endilgarle la responsabilidad a los trabajadores del cierre de las plantas, una canallada. 

La repercusión fue tal, que el presidente de la cámara Federico Hellemeyer en Radio Nacional Ushuaia, negó que las cartas sean “una amenaza” de despido y señaló: "acá hubo que tomar ciertas medidas, se hicieron sacrificios de distintos sectores y ahora hay que mantener los sacrificios”. La cuestión es que los “sacrificios” a los que hace mención son por un lado el congelamiento salarial, en un clima de inflación galopante, que se prevé este año alcance el 25%, y por el otro que el acuerdo en su letra chica, permite despedir a contratados y personal con planta discontinua, es decir por lo menos el 40% de los trabajadores empleados. En buen romance, Afarte pretende que la crisis la terminen pagando los trabajadores. 

Es menester señalar que el acuerdo firmado el pasado noviembre es un preludio de una precarización más general, ya que por ejemplo en Ushuaia los nuevos contratos no perciben el premio a la producción y los mismos llegan a cobrar la mitad de lo que cobra un trabajador de planta por la misma tarea. Este acuerdo y los nuevos contratos son una expresión más del plan de guerra de Macri y los gobernadores contra los trabajadores.

Los trabajadores metalúrgicos deben rechazar mediante asambleas en todas las plantas y turnos esta carta y el acuerdo de congelamiento salarial. Asimismo, la UOM en sus dos seccionales debe convocar a una asamblea general para rechazar este congelamiento y preparar las condiciones y un plan de lucha por paritarias libres y la defensa de los puestos de trabajo.

Desde el Partido Obrero planteamos la apertura de los libros de las empresas a comités electos por los obreros metalúrgicos para poder verificar los beneficios extraordinarios de los que gozan estas empresas y así determinar los costos de la producción. Ningún despido ni congelamiento salarial en la industria fueguina, reparto de horas sin afectación de salarios. Planteamos también un congreso de trabajadores para debatir una salida propia con un programa y un plan de lucha que enfrente el ajuste.

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