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27 de diciembre de 2018

Mendoza: el SUTE avaló el ajuste de Cornejo

Más que un acuerdo salarial a la baja.

El gobierno de Cornejo, al igual que el año pasado, buscó cerrar todas las paritarias 2019 antes de fin de año. Las propuestas eran a la baja: un 23% en 4 cuotas, o una cláusula gatillo mes a mes, calculada por el organismo que cada entidad sindical eligiera. El último sindicato en firmar fue el SUTE, que aceptó una actualización mensual según la DEIE mes a mes, pero siempre calculado sobre el salario de diciembre del 2018, es decir, no es acumulable como sí lo es inflación.

Esta forma de calcular la “actualización” mensual parte de una pérdida salarial de más de 25 puntos en el último año (el aumento real de 2018, descontado el 50% de inflación), por lo tanto no se trata de un acuerdo que logre empatar el salario de los trabajadores de la educación con la posible inflación del 2019, sino todo lo contrario, acepta lo perdido durante los últimos años y establece la base objetiva para una nueva reducción mes a mes para el año que entra.

La idea de una “negociación inteligente” con Cornejo es una utopía, pues los mercenarios del capital no negocian con trabajadores. La reducción salarial es la piedra angular de la reducción del gasto público, a la vez que es la variable para subir la tasa de ganancia en los privados. No se puede negociar con quien no está dispuesto a hacerlo, prueba de esto es que al mismo tiempo que se desarrollaba la discusión paritaria el gobierno anunciaba que impondría 190 días de clases, medida con la cual retrocedió sólo para los alumnos, ya que los docentes desde el 11 febrero tenemos que estar en las escuelas. Los 190 días de clases no es otra cosa que la extensión de jornada laboral, que sumado al “ítem aula” completan una política de mercantilización de la educación que tuvo enormes batallas durante el año.

El mes a mes ignora todo esto, en nombre de que las “bases no dan” cuando la mayoría del FURS se la paso de rosca con la Celeste. Los que “no dan” son los dirigentes.

El gobierno tiene problemas

Cornejo no está en un buen momento. Si bien su caída es menor que la de Macri, está siendo arrastrado al ritmo del aumento de la desocupación y la pobreza.

Por otro lado, Alfredo Cornejo no puede ser reelecto y su candidato marcha lejos en las encuestas. Esta situación a acicateado a varios sectores internos a disputar la candidatura a la gobernación por dentro de Cambiemos, disputándole el liderazgo a Cornejo y estableciendo la posibilidad de llevar a la alianza gobernante a una interna crítica.

¿Por qué entonces cerrar un acuerdo salarial en diciembre, sin docentes en las aulas?

La decisión de cerrar la paritaria en diciembre, aceptando lo explicado anteriormente, fue de la mayoría de las agrupaciones que conforman el FURS: la agrupación Marrón (Venceremos), la Verde (PCR) y la Bordó (PTS) no solo cedieron a la exigencia del gobierno del Ítem aula, sino que militaron abiertamente por la aceptación.

Es lo que hay

La Marrón, el PCR y PTS, en un abierto acuerdo con la Celeste del PJ de Maure, militaron la aceptación de esta vergonzosa reducción salarial, convenciendo a los delegados y las escuelas de que, como los trabajadores de la educación no estarían dispuestos a hacer paro o movilizarse, había que aceptar. Luego de darle la derecha a Cornejo, justifican la aceptación apelando a la poca participación de las escuelas en los plenarios. En pleno diciembre, con cierres informes, exámenes, libretas, jornadas, cansancio acumulado de un año que no nos dio tregua, donde ni si quiera hubo tiempo a realizar asambleas escolares para elaborar mandato. Con escuelas vaciadas la cantidad de mandatos supero apenas los 400 en toda la provincia, con plenarios departamentales raquíticos, así y todo apenas el 60% de los mandatos acepto la propuesta del gobierno.

La firma de las paritarias en diciembre, es el broche de oro que necesitaba Cornejo para cerrar su año de ajuste redondo.

Tribuna Docente planteó el rechazo, como minoría del secretariado, ya que la aceptación significa firmar la aprobación de toda la política del gobierno. Cornejo no sólo nos castigó con el ítem aula, sino que profundizó la política de vaciamiento de la educación pública, en lo presupuestario, edilicio, pero también en las reformas para favorecer la educación privada, con los cierres de cursos en escuelas Técnicas, y los CCT, o los cierres de Carreras en los Institutos de Formación Superior – la lucha para frenar ese ataque terminó con docentes procesados.

¿De quién es la responsabilidad de los plenarios vacíos? Exclusivamente de la conducción que los convoca en estas condiciones, no de los compañeros de base.

La Azul-Naranja (kichnerismo) tampoco militó el rechazo. Sólo planteó que había que pasar la discusión a febrero, y con esa tibieza y casi sin participar de los plenarios, logró colocarse a la izquierda de la mayoría de la Directiva del SUTE. 

En nuestra posición de minoría en la Directiva del sindicato, militamos el rechazo a una nueva reducción salarial, al ítem aula, y a la política de ataque a la educación pública; terminar el año movilizados, y preparar para febrero una fuerte deliberación en las escuelas para enfrentar la política de Cornejo, y lograr recomponer nuestro salario. Como propusimos al interior de las agrupaciones del FURS, llevamos a las escuelas una propuesta salarial que es la de mínima para recuperar lo perdido durante 2018 y no perder en 2019: exigir un 23% en una sola cuota en enero y, desde febrero, una cláusula gatillo mes a mes, pero acumulable, es decir, siempre calculada desde el salario bruto del mes anterior. Como se pudo ver en las seccionales de Luján y Las Heras, esta posición tuvo buena aceptación de los delegados los cuales, desde que ganó el FURS, vienen bancando el nuevo SUTE, y pelearon en sus escuelas esta propuesta, contra la de un sindicato que le decía a sus compañeros que si no estaban dispuestos a hacer paro, no quedaba otra que aceptar lo que Cornejo daba.

Más que nunca tenemos la tarea de avanzar en un Congreso de delegados de base y activistas, que plantee una perspectiva en cada escuela y lugar de trabajo, para que el conjunto de los trabajadores estatales que fueron entregados por sus conducciones sindicales, logren frenar la fuerte avanzada del uno de los gobiernos más anti-obreros de Mendoza en los últimos años.

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