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21 de marzo de 2019

Por un plenario de delegados con mandato de todas las terminales automotrices

Fiat anuncia 150 suspensiones ahora y proyecta 300 despidos.

La empresa Fiat Chrysler Automobile (FCA) anunció oficialmente que impuso suspensiones rotativas a 150 operarios y que abre los retiros voluntarios por baja de producción. Si bien la empresa aun no lo reconoció, las medidas tomadas serían el inicio de una serie que apuntan a terminar con la producción de cajas de cambio en la planta que se ubica en la barriada de Ferreyra en Córdoba. En ese sector trabajan actualmente 250 operarios, más los administrativos, en total unos 300 trabajadores que serían despedidos. Desde la Cámara de Industriales Metalúrgicos y Componentes de Córdoba (Cimcc), donde actúan las proveedoras de la multinacional, aseguraron que dan por hecho que esa producción se termina en abril próximo.

La causa de la retracción estaría dada porque hace más de un año la Fiat dejó de abastecer de cajas de cambio a la automotriz Peugeot. Luego se mantuvo la sección para las versiones del modelo Cronos que se produce en Ferreyra, pero ello fue en declinación. Desde la empresa hicieron conocer que la producción tendría sentido si se produjeran unas 200 mil unidades anuales, pero la producción actual apenas llegará a las 35 mil. La crisis sigue haciendo estragos en la industria automotriz, la caída del mercado interno y de las exportaciones comienza a poner fin a la producción.

Las suspensiones que ahora se anuncian y los 300 despidos directos que se quieren imponer en Fiat, son parte de un vaciamiento que se viene desarrollando desde hace tiempo en la Fiat. Los retiros voluntarios en realidad se abrieron desde el año pasado y se calcula que unos 800 trabajadores han sido despedidos con esa modalidad extorsiva. De los 2200 operarios directos con los que contaban Fiat durante 2018, se podría pasar en 2019 a una planta de menos de la mitad; y ello sin contar los trabajadores tercerizados que suman de a cientos en limpieza, logística y otros sectores. No hay cifras oficiales de la empresa, ni del Ministerio de Trabajo, ni del sindicato al respecto.

Es claro que desde la empresa ha aprovechado la situación para profundizar sus planteos de reforma laboral y de mayores beneficios al capital. Con la posición de recuperar la “competitividad”, la patronal pretende la completa eliminación de las retenciones y un mayor porcentaje de los reintegros por exportación, pasando del 6,5% al 10,5 por unidad exportada. Por otro lado, los directivos de la empresa como el COO Stefan Ketter, o el propio Cristiano Rattazzi, vienen insistiendo con la “modernización” de las leyes laborales como se hace en Brasil.

Toda la industria automotriz se encuentra afectada por una grave crisis que afectan hasta el momento, a unos 4.000 trabajadores con suspensiones que se pueden transformar en despidos en poco tiempo. Hace unas semanas fueron noticia las 1.500 suspensiones en Reanult-Nissan, y también en Iveco, ambas plantas ubicadas en Córdoba. Actualmente la planta de Volkswagen en Pacheco ha impuesto unas 300 suspensiones. La situación se extiende gravemente también a los trabajadores de las empresas proveedoras de insumos; las autopartistas cordobesas reconocen haber despedido a unas 1.500 empleados desde fines del año pasado.

Según Adefa, la producción de las terminales en nuestro país cayó en febrero un 16,4% y registra una baja interanual del 22,1% en los dos primeros meses de 2019. En 2019 se produjeron unas 47.465 unidades, frente a las 60.943 que se llevaban producidas en igual período de 2018. Sin embargo, los patentamientos directamente se derrumbaron 42,8% en febrero frente a igual mes de 2018 y acumulan una caída del 47,5% en el primer bimestre del año. Es decir que la perspectiva se visualiza negra para este sector productivo fundamental.

Ante esta brutal ofensiva contra los trabajadores metalmecánicos y metalúrgicos y contra el conjunto del pueblo trabajador, la burocracia sindical del Smata se ha limitado a manifestar su “preocupación”, mientras sigue avalando los acuerdos de suspensiones con recorte salarial y los despidos, como así también participa en primera línea en la persecución de cualquier organización de lucha de los trabajadores. Por su parte, el Ministerio de Trabajo de Schiaretti sigue poniendo la firma a todo este plan reaccionario de los capitalistas, sin recabar siquiera la más mínima estadística al respecto.

Desde el Partido Obrero proponemos una salida: pago del 100% de los salarios durante las suspensiones, reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario, apertura de los libros de la empresa. Por un plenario de delegados con mandato de todas las terminales que organice un plan de lucha para imponer estos reclamos.

Con ese programa iniciamos una campaña que apunte a la organización de los metalmecánicos y de todo el movimiento obrero, para derrotar los planes del gobierno y de los capitalistas.

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